(Guion Para Teatro Ciego)
Notas: Letras rojas: Indican las escenas que se harán a media
luz o los efectos visuales; lo que puede ser opcional en la obra. Letras azules: Aromas que podrían llegar a
presentarse en las diferentes escenas. Letras verdes:
Es donde el público interactúa (sensaciones táctiles). Corchetes: Se usan para enfatizar palabras o frases en los
diálogos.
Marcel: Capitán de la astronave y ex detective;
adulto, seductor y de mente intuitiva. Su voz es clara y audible. Es el único
tripulante que tiene un resto visual.
Lucho: Ingeniero y técnico de la nave, ex pirata
espacial; de personalidad conflictiva, sospechosa en oportunidades, seria en
otras y vulgar al enojarse. Tiene un comportamiento camorrero y con un léxico
combativo.
Selenia: Astrónoma y bióloga de la tripulación. Es una
extraterrestre, tiene antenitas en su cabeza y su piel es verde al igual que su
cabello. Seductora, de léxico dulce y extraño al hablar; romántica.
Pabloc: Contramaestre de la misión. Hombre poderoso,
firme, de voz gruesa y acciones determinantes. Puede ser seductor en ocasiones.
Marga: teniente, encargada de la seguridad. Mujer
alta y seria.
Godofreda: Alférez; personal de maestranza de la
astronave, encargada del aseo y la cocina. Tiene una voz con un acento
provinciano, campesino. De personalidad asustadiza y aspaventosa.
Chatarrus: Unidad de respaldo robótica. Voz metálica y de
personalidad cómica, ya que anteriormente fue un robot circense. Es pequeño,
como un metro de estatura, y realiza sonidos al moverse.
Robots: Enemigos implacables. Más grandes, de sonidos
poderosos y habla distorsionada, matrizada.
Extraterrestres: Sólo se comunican por medio de chasquidos, y
al caminar producen un sonido como si calzasen botines.
Aspiradora: Elemento robótico de limpieza. Voz metálica,
femenina y tímida.
Música de apertura. Durante los acordes de la
misma aparece una voz previamente grabada con la música.
“Voz: “El espacio… la frontera
infinita… Esta es la misión de la Magoo 1, una astronave tripulada por personal
no vidente… Su objetivo… explorar un mundo de materia oscura, supuestamente
habitado; traer pruebas minerales y de vida, y [regresar]…”. (Última palabra
enfatizada con mordacidad).
Aumenta la intensidad de la música.
Escena en el puente de mando, ubicado delante
del público. Sonido de controles al desvanecerse el tema, computadoras y
teclados. Los personajes le dan la espalda al publico: El capitán, la astrónoma
y el contramaestre adelante; el ingeniero y la teniente a la derecha, y la
alférez sola, aislada a la izquierda.
La escena es a media luz, donde sólo
se puede ver parte de la silueta de los actores (Los tripulantes están sentados
como en pupitres, con su tablero de controles ubicado frente a ellos en un
ángulo de 45°, son blancos y analógicos, ya que ellos usan un lector de
pantallas al ser ciegos. Por eso, es puntual señalar que cada tanto se toquen
el oído al tener un audífono conectado con un cable. Por la pantalla se ve
parte del orbe de la Tierra con una luz leve.
Lucho: “Reactores
de materia y antimateria listos, propulsores magnéticos en línea”.
Pabloc: “Ruta
establecida hacia el objetivo, trayectoria en curso”.
Marcel: “teniente”.
Marga: “Tenemos
vía libre. Todo en orden capitán”.
Marcel: “Alférez”.
Godofreda: “Todo
bien…”.
Marcel: “Entonces
partamos”.
Pabloc: “Abandonando
la estratósfera… Saliendo de la órbita terrestre”.
Sonido de motores. El
piso vibra un poco. Por la pantalla se irá
mostrando como la astronave abandona la órbita terrestre y va pasando por los
diferentes planetas del sistema solar.
Marcel: “Es
hermoso…”.
Marga: “Bendito
usted que puede ver, capitán”.
Marcel: “No
te creas; veo de un solo ojo y muy poco”.
Godofreda: “Pero
por lo menos puede ver algo. Cómo me gustaría a mí ver como usted”.
Pabloc: “Saliendo
del sistema solar”.
Pasan entre
unos cometas.
Marcel: “Sí,
ya dejamos atrás la nube de Or”.
Lucho: “Acelerador
de takiones en línea”.
Pabloc: “Curso
confirmado”.
Lucho: “Campo
electromagnético desfasando a la astronave del espacio-tiempo”.
Marcel: “Máxima
potencia”.
Godofreda: (Temerosa). “¿Máxima
velocidad?”.
Sonido de propulsores, , las estrellas se estiran como una lluvia de cometas al
superar la velocidad de la luz. Todo comienza a temblar al igual que la imagen de la pantalla, mientras van pasando a
gran velocidad por diferentes sitios del espacio. En el piso se sienten las vibraciones.
Marcel: (Sorprendido). “¿¡Qué
está pasando!? ¡Ingeniero! ¡Reporte!”.
Godofreda: (Grita aterrorizada). “¡¡Nos vamos a matar!! ¡¡Esta astronave se va a desarmar en
pedazos!!”.
Lucho: “¿¡Qué
esperaba capitán!? ¡Si esta astronave es una chatarra reciclada!”.
Selenia: “Ahora
no sé lo que va a pasar…”.
Lucho: (Rezongando). “También
usted, le exige la máxima velocidad”.
Marcel: “¡Redúzcala
a un 80%!”.
Pabloc: (Risueño).
“Esto se desbarata en cualquier momento”.
Marga: “En
estas condiciones no se puede realizar una exploración”.
Lucho: (Mascullando mientras opera su teclado). “También yo, me vengo a meter en esto”.
Cesan los temblores.
Lucho: “Listo”.
Marcel: “Reporte
de daños”.
Lucho: (Dudoso). “Todo
parece estar bien… Va, eso parece. Fueron afectados varios amortiguadores
magnéticos”.
Marga: (Insinuante). “¿Seguimos
adelante, capitán?”.
Godofreda: “Por
dios, no”.
Marcel: “Es
nuestra primera misión”.
Selenia: “Sí…”.
El viaje continúa, se produce una pausa en la
que se oyen algunas murmuraciones de parte de Lucho, Marga, Selenia y
Godofreda.
Pabloc: “Nos
estamos acercando al objetivo”.
Marcel: “Sí…
puedo verlo”.
Se visualiza un bulto negro en la
pantalla.
Godofreda: (Aspavientos). “Con
suerte hemos llegado hasta aquí”.
Marga: “Sí…”.
Lucho: “Campo
electromagnético desactivado. Entrando a espacio-tiempo normal. Acelerador de
takiones fuera de línea”.
Desaceleran los motores.
Pabloc: “En
curso hacia la materia oscura”.
Selenia: “Prepárese
para quedarse ciego como nosotros, capitán”.
Marcel: “No
te preocupes, yo he estado ciego por más de dos años, antes de que me
insertaran esos nanobots que me hicieron recuperar parte de la vista”.
Un bólido los rebasa a gran velocidad. Todo se
estremece, el suelo vibra a la izquierda junto con el
sonido. Exclamaciones. Se ve un confuso objeto
por la pantalla que los sobrepasa y se interna hasta desvanecerse en el bulto
negro.
Marcel: (Sorprendido). “¿Qué
fue eso?”.
Marga: (Despreocupada). “Un meteoro, un cometa”.
Marcel: “Eso
no me pareció ninguna de esas dos cosas… Yo lo vi”.
Selenia: “¿Qué
otra cosa puede ser?”.
Marcel: (Dudoso). “Me
pareció una astronave”.
Lucho: (Burlón). “¿Una
astronave? ¿Qué va a hacer una astronave acá? Si a los únicos giles que
enviaron a esta misión fueron a nosotros”.
Selenia: “Tenemos
un trabajo”.
Lucho: (Chistando).
“Trabajo…”.
Marcel: “teniente,
¿no detectó ese objeto?”.
Marga: “Apareció
de repente; pero no hay de qué preocuparse, fue un cuerpo celeste”.
Marcel: “Bueno…
entremos en la materia oscura”.
Pabloc: (A medida que el objeto
se va agrandando hasta ocupar toda la pantalla y dejarla completamente negra).
“10 segundos para penetrar en la zona
ciega; 9; 8; 7; 6; 5; 4; 3; 2; 1…”.
Todo se apaga, el escenario queda completamente
a ciegas.
Pabloc: “Ya
estamos en la zona ciega”.
Lucho: “La
energía ha sido reemplazada por antienergía. Todo el sistema parece funcionar
bien”.
Godofreda: “Ya
no tenemos comunicación con el exterior… estamos aislados…”.
Marcel: “Sí…
no se puede ver nada…”.
Selenia: “¿Quedaste
ciego?”.
Marcel: “Como
ustedes… no se ve [nada]”.
Selenia: “Estamos
entrando a un sistema estelar tan pequeño como Saturno. Su estrella es de
antienergía o energía oscura. Tiene varios planetoides de materia oscura en su
órbita”.
Pabloc: “Estableciendo
curso hacia el objetivo… Órbita estacionaria”.
Selenia: (Sorprendida). “Es
un mundo totalmente compuesto por materia oscura. Tiene atmósfera respirable,
y, los biosensores detectan diversas formas de vida en su superficie… Jamás
podría verse allí, pues no existe el color ni la luz”.
Marcel: “Por
eso nos contrataron a nosotros, una tripulación compuesta por ciegos” … (Le interrumpe una
alarma). “¿Qué fue eso?”.
Marga:
“Nada, nada, un asteroide de materia oscura”.
Marcel: "¿Otro
más?”.
Godofreda: “Por
dios”.
Selenia: (Asustada e hilarante a la vez). “Ah, no sé cómo va a terminar esto”.
Marcel: “teniente,
quiero los censores de largo y corto alcance a su máxima capacidad. No quiero
otra sorpresa”.
Marga: “Sí,
pero en este ambiente totalmente desconocido, yo no le aseguro nada”.
Marcel: (Incorporándose y estirándose). “Bueno… ahora a comer un poco y descansar. Mañana
organizaremos el grupo de exploración”.
Todos se levantan para salir del puente.
Lucho: “¿No
sé qué grupo de exploración, si en esta astronave somos seis gatos locos?”.
Marga: “Sí…
Yo ya le dije al capitán que no le garantizo nada. Con esta astronave reciclada
y en el ambiente desconocido en el que estamos”.
Godofreda: “Por
dios, por Dios… ¿Cómo va a terminar todo esto?”.
Compuertas que se abren. Son los primeros tres
en salir del puente junto con el contramaestre. Lo hacen por la izquierda.
Caminan y siguen murmurando muy bajo.
Selenia: “¿Todo
está bien?”.
Marcel: “Sí”.
Selenia: (Risueña). “Cómo
comenzó el viaje”.
Marcel: (Saliendo del puente). “¿Te gustaría comer conmigo?”.
Compuertas que se cierran. Se pierde el sonido
del interior del puente. Permanece un leve ruido de motores. Caminan por
alrededor del público con pasos metálicos al igual que los tres personajes
anteriores.
Selenia: (Sonriente). “Sí,
gracias”.
Escena
en el comedor de la nave, ubicado delante del público al igual que la sala de controles;
pero los personajes ingresan por la derecha. Compuertas que se abren. Entra
Godofreda, Marga, Lucho y Pabloc, respectivamente.
Marga: “Esto
así no va”.
Lucho: “Esta
astronave es una chatarra reciclada. Pensalo, nos dieron esto porque somos
ciegos y no vemos nada”.
Marga: “Sin
lugar a duda”.
Godofreda: “Qué
espanto… Bueno, yo voy a hidratar los alimentos”.
Pabloc: “Bueno,
vasta de mala onda y sentémonos por acá”.
Sonido de sillas. Esos cuatro personajes siguen
conversando en voz muy baja, destacándose ahora Selenia y Marcel que entran en
escena. Compuertas que se cierran.
Selenia: “¿Qué
habrá en el menú hoy?”.
Marcel: “Algo
liviano espero”.
(Caminan, se oyen sillas). “¿Acá está bien?”.
Selenia: (Ubicándose).
“Me da igual”.
Marcel: (Sugerente).
“A vos todo te da igual”.
Selenia: “No
todo… Que manos calentitas…”.
Marcel: “Tenés
una voz muy dulce, ¿sabés? Pero tus manos son frías…”. (Se las frota).
Se empieza a percibir un aroma a
comida.
Selenia: “Gracias…”.
Marcel: “Me
dijeron que no tenías novio”.
Selenia: “Eso
es correcto. ¿Usted tampoco?”.
Marcel: “No
tengo suerte con las mujeres”.
Selenia: “Yo
tampoco mucho con los hombres”.
Marcel: “Quizás
conmigo la tengas…”.
Selenia: “Podría
ser…”.
Godofreda: (Acercándose con pasos pequeños). “Aquí están sus alimentos”. (Sonido de platos, agradecimientos). “Los demás están reunidos en la otra mesa”.
Marcel: (Incómodo). “Sí,
gracias”.
Godofreda se retira.
Selenia: “Vamos
a tener que ir para allá”.
Marcel: (Insinuante). “Después
nos podemos ver…”.
Selenia: (Tímida. Mientras se levanta). “Bueno”
Se trasladan a la otra mesa. La conversación de
esos tres tripulantes sube de volumen.
Lucho: “Yo
era carguero en una astronave, y perdí la vista por culpa de un cargamento
contaminado”.
Selenia saluda y se incorpora junto con Marcel.
A continuación, lo hace Godofreda; pero el capitán permanece silencioso.
Marga: “[Pirata]
querrás decir. Porque voz antes eras un pirata espacial”.
Lucho: (Tras vociferaciones). “Si, ¿y, ¿qué hay? No me arrepiento de haber sido un
pirata. Estuve con muchas mujeres, conocí muchos planetas y me llené de
créditos. Después perdí la vista y se acabó lo que se daba”.
Marga: “¿Los
receptores visuales de tu cerebro no funcionan?”.
Selenia: “Al
igual que a todos. Porque gracias a ese pez milagroso, el 99% de las
enfermedades visuales se pudo curar, menos la de aquellos cuyos receptores
visuales fueron dañados, o no funcionan”.
Pabloc: “Por
eso somos tan pocos los ciegos en este siglo”.
Godofreda: “Y
nos pueden olvidar mejor. Y eso que se había progresado mucho con las
inserciones laborales para discapacitados en el siglo XXI; y ahora dimos unos
cuantos pasos hacia atrás”.
Pabloc: (Irónico). “Por
eso tenemos que agradecer que nos dieron trabajo…”. (Se ríe al final).
Lucho: (Resentido). “Sí,
en una cosmonave que no va ni para atrás ni para delante”.
Marga: (Irónica). “Bueno,
por lo menos nos trajo hasta acá”.
Lucho: “Ahora
que apagué el aire acondicionado hace frío, y cuando lo prendo nos morimos de
calor. Ni siquiera la calefacción funciona bien en esta chatarra”.
Marga: “¿Quién
está acá que no lo escuché hablar?”.
Marcel: (Infraganti). “Soy
yo, Marcel”.
Marga: “¿Capitán?
¿Por qué no se anuncia? ¿No sabe que nosotros somos ciegos?”.
Godofreda: “El
capitán es muy callado”.
Marga: “Pero
tiene que anunciarse, nosotros somos ciegos”.
Marcel: “Ahora
todos somos ciegos”.
Pabloc: “¿Y
usted qué hacía antes de perder la vista, capitán?”.
Marcel: “Era
un detective intergaláctico. Y perdí la vista en una misión, en un sistema
pulsar. Estaba desprevenido y me expuse al haz de una estrella de neutrones.
Estuve ciego por más de dos años, y con un tratamiento experimental con
nanobots que inyectaron en mi cerebro, logré recuperar un 1% de visión”.
Marga: “Mhhh…
Un detective, que interesante. ¿Y no nos estará espiando a nosotros, ¿no?”.
Pabloc: (Riéndose). “Un
detective ciego…”.
Selenia: “Se
dice que los astronautas que descubrieron primero esta zona ciega, fueron
entrenados para movilizarse en la oscuridad y explorar este planeta antes que
nosotros; pero después el ministerio de la Tierra decidió darnos la concesión”.
Marga: “La
concesión la vamos a tener si [terminamos] con [éxito] esta misión. Si salimos
de la zona ciega con las muestras correspondientes de que este es un planeta
respirable y habitado”.
Pabloc: “Entonces
hay que ponerse las pilas; porque si lo logramos, vamos a tener la concesión
exclusiva de explorar todos los mundos de materia oscura. Y hay tanta materia
oscura como materia normal en el universo”.
Afirmaciones. Cambio de acto. Cortina musical.
Escena en la sala de transportación, ubicada
delante del público. Sonido de controles y de maquinaria operando. Pabloc se
halla en una esquina a la izquierda, en el fondo del escenario. Se abren las
compuertas a la derecha, entra Marcel y Lucho conversando.
Marcel: “Iremos
nosotros dos con Selenia”.
Lucho: (Protestando). “¿Nosotros tres solos
vamos a bajar?”.
Marcel: “La
teniente Marga tiene a cargo el puente, Pabloc tiene que operar los
transportadores; y Godofreda, bueno… Godofreda…”.
Lucho: “Claro,
si somos seis gatos locos en esta astronave. Pero puede haber peligros en ese
planeta, cosas que ni nos imaginamos”.
Marcel: “Por
eso llevaremos una unidad robótica de respaldo. Chatarrus, actívate”.
Se oyen sonidos mecánicos en el medio y fondo
del escenario.
Chatarrus: “Uf…
al fin me han activado”.
Lucho: “Pero
esa chatarra no sirve para nada, está toda oxidada y llena de polvo”.
Chatarrus: “Cof,
cof, cof… Pues podrías pasarme una franela de vez en cuando, ingeniero. Se
entiende que estás ciego y no ves un corno, pero de vez en cuando lubricame,
haceme un cambio de aceite, tuneame un poco”.
Lucho: “Pero,
pero…”.
Marcel: “Es
lo que hay, Lucho, no empecés”.
Pabloc: (Acercándoseles). “Aquí tienen sus bastones equipados con sistema de
posicionamiento espacial, rayos ultrasónicos y con diferentes tipos de plegados
para todo terreno”.
Despliegan sus bastones. Compuertas que se
abren y se cierran. Entra Selenia, saluda y se incorpora; mientras Pabloc
vuelve a su puesto, operando una consola (sonido de teclados).
Selenia: “¿Llegué
tarde?”.
Chatarrus: (Saludo seductor). “[Hola] preciosa…” (Se retracta).
“Carrasp, carrasp… Perdón, pensé que eras otra cosa”.
Lucho: (Lamentándose).
“¿Este robot está tildado? ¿Qué le pasa? Yo con esto no voy ni a la esquina”.
Chatarrus: “¿Qué
pasa ingeniero, tenés miedo? Mirá que yo todavía no me comí a nadie”.
Lucho: “Y
encima me contesta…”.
Marcel: “Acá
está tu bastón”.
Selenia: “Gracias”.
(Despliega
su bastón).
Pabloc: (Desde el fondo). “La sonda ha sido transportada y los sistemas ya están
listos. Aparecerán en una superficie llana, cerca de un bosque y de un tipo de
océano”.
Marcel: (Reuniéndolos en el centro). “Listo”.
Lucho: (Por lo bajo) “Usted
estará listo”.
Pabloc: “Energizando”.
Sonido de transportación. Cambio de escenario. El sonido de la sala de transportación se
desvanece para darle lugar a la ambientación del interior de una astronave
desconocida. Sonido de aparición. Los actores se integran en el mismo sitio.
Selenia: “¿Dónde
estamos?”.
Lucho: “Yo
no escucho ningún mar…”.
Marcel: “Esto
no es un planeta, más bien parece que estamos en el interior de otra
astronave”.
Selenia: “Yo
escucho máquinas, estoy pisando metal…”. (Pisa el suelo con fuerza varias veces.)
Lucho: “Se
lo vengo diciendo capitán, esta tecnología que nos dio el ministerio es de
cuarta, no sirve para nada”.
Selenia: (Asustada). “¿Y
ahora qué va a pasar?”.
Marcel: “Chatarrus,
informes”.
Chatarrus: “Afirmativo,
estamos en el interior de una astronave extraña”. (Comienzan a oírse pasos de robots a espaldas
del público, que avanzan por ambos lados).
“Alerta, se aproximan dos robots”.
El
piso tiembla en cada paso metálico que rodean al público por ambos lados.
Robots: “Intrusos,
intrusos; intrusos…”.
Lucho: “Hablales,
comunicate con ellos, ya que son colegas tuyos”.
Chatarrus: “Negativo”.
Se oyen disparos de ambos lados, el grupo se
alborota, Selenia grita.
Marcel: “¡¡Nos
disparan!!”.
Los robots se acercan y siguen disparando.
Marcel: “¡¡Chatarrus,
defendenos!!”.
Chatarrus contesta al fuego con sus láseres.
Todos se tiran al piso para protegerse. Los robots llegan adelante.
Selenia: “¡¡Nos
rodean!!”
Lucho: “¡¡Por
aquí!! ¡¡Por aquí!!”
El ingeniero está ubicado cerca del pasillo del
centro, o a un lado. El resto los sigue a gatas mientras disparan con sus
bastones a un lado del público.
Lucho: (Golpeteando metal con su bastón). “¡Aquí! ¡Aquí hay un tuvo!”.
Todos entran: Primero el ingeniero, seguido por
el robot, Selenia y Marcel. Los autómatas llegan a ese costado. Caminan, se
juntan, viran…
Robots: “Negativo,
negativo. Intrusos fuera de rango”.
Escena
en la tubería.
Sus voces se oyen metálicas. Gatean entremedio de las dos hileras de butacas.
Lucho: “Se
lo dije capitán, esta misión comenzó mal y va a terminar mal”.
Selenia: “No…”.
Marcel: “Ya deje
de protestar ingeniero, y avance”.
Chatarrus: “Eso,
avanzá, molesto”.
Lucho: (Deteniéndose y a la defensiva). “¡¡¡Ay!!! ¡Pero, ¿qué hacés?! Capitán, este robot me
pellizcó el culo”.
(Salen de la tubería. Se incorporan al otro lado del público). “¡Te voy a convertir en un tostador!”.
Chatarrus: “Minga”.
Lucho: (Encolerizado).
“¡A este robot lo voy a desarmar!”.
Selenia: “Basta,
que nos pueden detectar”.
Marcel: (Haciendo uso de un comunicador). “Aquí grupo de exploración a la nave, ¿me escucha
contramaestre?”.
Pabloc: (Por el intercomunicador). “Lo escucho capitán, ¿qué sucede?”.
Lucho: (Interviniendo y apropiándose del aparato). “Dame. ¿Cómo ¿qué pasa?? Nos transportaste al interior de
otra astronave, ¡pedazo de infeliz!”.
Pabloc: “No
puede ser… A ver… Esto es imposible”.
Marcel: “No
importa. Sacanos de acá de inmediato”.
Pabloc: “La
verdad que no entiendo. Los tengo localizados, pero no se bien dónde están”.
Marcel: “Es
una astronave extraña. Aparentemente también está en la zona ciega porque no
veo nada”.
Pabloc: (Desconcertado). “No sé, volveré a transportarlos donde está la sonda”.
Selenia: (Asustada).
“Apúrese”.
Sonido de transportación. Permanece unos
segundos el ambiente de la nave extraña. Cierre musical.
Escena en un bosque alienígena. Sonido de
viento como fondo, junto con animales extraterrestres. Aromas
a maderas, verdín y hojas secas. Los protagonistas aparecen en
diferentes puntos del bosque. Ruido de transportación, Marcel llega solo a la
izquierda del público.
Marcel: “Al
fin, este sí es un planeta… Hola. ¡Ahí! ¿Dónde están, che? ¡Muchachos!”. (Voltea para todos
lados. Camina sobre algo que cruje. Los va a buscar hacia el fondo mientras
hace repiquetear su bastón, y es sorprendido por un insecto gigante que también
asusta al público. Se espanta, y el acorazado animal lo persigue hasta el fondo
del escenario haciendo repiquetear sus patas contra el suelo). “¿Y esto qué es? ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! “.
Segundo sonido de transportación. A la derecha
del público aparece Lucho acompañado del robot.
Lucho: “¿Y?
¿Dónde están todos? ¿Y ahora qué pasó?”.
Chatarrus: “Yo
estoy con vos”.
Lucho: “¿Y
los demás?”.
Chatarrus: “Los
estoy detectando por el S.P.E. de sus bastones. Fuimos transportados a
diferentes puntos de este bosque. Estamos relativamente cerca”.
Lucho: “¿Y
la sonda? Se supone que tenemos que ser transportados allí”.
Chatarrus: “Negativo,
la sonda se encuentra a una mayor distancia”.
Lucho: (Despotricando y golpeándose a los costados). “No… Y ahora estoy varado en medio de la nada con esta
cosa”.
Chatarrus: “Pero,
¿qué te acontece? Vos tampoco tenés muchas luces que digamos”.
Lucho: “Pero,
¿de dónde saliste? Gil”.
Chatarrus: “Yo
antes era un robot circense, construido para entretener”.
Lucho: “Ah,
ya me parecía. Estoy perdido con un robot payaso”.
Chatarrus: “Y
yo con un adoquín con patas. Después el ministerio me tuneó como robot
defensivo, y se supone que vos me tendrías que mantener un poco”.
Lucho: “Pero
dejá de boquear, lata parlante. Haber, serví para algo y decime dónde estamos,
describime un poco el lugar, o ¿también estás ciego como nosotros?”.
Chatarrus: “Negativo,
el único ciego insoportable que hay en este planeta sos vos. Yo puedo obtener
una vaga visión termográfica”. (Comienzan a caminar y bastonear hacia atrás del público). “Los árboles de este bosque son como postes gigantes,
compuestos de varias copas a intervalo de tres o cuatro metros cada una, que
tienen una forma semejante al tutú de una bailarina. Y como promedio miden 14
metros, y cada uno tiene de tres a cinco copas. Pisamos unas especies de hojas
gigantes, huecas y con carosos en su interior”.
Lucho: “Son
como chauchas gigantes”.
Chatarrus: “Y
cuadradas. El cielo está nublado con nubes en forma de espirales o anillos”
Hay un silencio.
Lucho: “Dale,
seguí, ¿cómo son los animales?”.
Chatarrus: “¿Trajiste
algún insecticida?”.
Lucho: “¿Para
qué? ¿Para echarte fly a vos?”.
Chatarrus: “Porque
los animales son como insectos gigantes. Esos que ladran como perritos
afeminados se parecen a mariquitas o vaquitas de San Antonio; esos que rugen
como si estuviesen haciendo gárgaras, son como tarántulas peludas; Ese que
tirita como si estuviese muerto de frío, es parecido a un grillo; ese que pasó
como un violín desafinado es como una libélula gigante” … (Comienza a oírse un
sonido glucoso que avanza hacia ellos, que proviene detrás del auditorio, en el
centro). ” Y ese que se nos viene encima como una avalancha glucosa es una babosa gigante…”.
Lucho: (Al detenerse la marcha en el pasillo
central). “¿Por qué te parás? Seguí”.
Chatarrus: “Por
la babosa gigante”.
Lucho: “¿Qué
babosa gigante?”.
El sonido aumenta, se acerca.
Chatarrus: “¡Esa!
¡¡Alcornoque!!”.
Lucho: “¡¡Corramos!!”. (Lo hacen hacia
delante). “¡¡Agáchense!!”. (Se dirige al
público).
El sonido pasa por encima del auditorio, junto con la babosa que se desliza por las cabezas del
público.
Al llegar al frente del auditorio, Lucho
exclama y rueda, pues la babosa lo envuelve, atrapándolo en su interior.
Lucho: “¡¡¡Ayudame!!!
¡¡¡No te quedés ahí parado!!! ¡¡¡Dale que me está consumiendo!!!”.
Chatarrus: (Pregunta a los concurrentes). ¿Lo ayudo? Si me estuvo bardeando desde que me activaron…
Mejor sí, sino le voy a tener que pagar por bueno”.
Le dispara con un gas. Sonido de congelación.
Hielo que se quiebra y se rompe. El público recibe
algunos trocitos. Lucho sale del interior de la babosa congelada,
tiritando de frío.
Lucho: “Pero,
¿qué hacés, frízer acecino?”.
Chatarrus: “Rescatándote”.
Lucho: “Pero
casi me congelás a mí también”.
Chatarrus: “Pero
al final a voz nada te viene bien, alcornoque”.
Lucho: (Frotándose y avanzando hacia la izquierda del
escenario). “Mejor vamos a buscar a los
demás antes de que te desmantele”.
Chatarrus: (Perdiéndosele la voz). “¡Minga! Una vez que me reactivaron” …
Siguen los sonidos del bosque. Marcel caminando
y bastoneando a la izquierda del público, avanzando hacia atrás del mismo. Un
localizador en su bastón aumenta el ritmo de sus pitidos.
Marcel: “¡¡¡Selenia!!!
¡¡¡Selenia!!!”.
Selenia: (Se oye a lo lejos, en la esquina derecha del
escenario, atrás de todo). “¡¡¡Acá!!!”.
Sonido de planta carnívora.
Marcel: “¿¡¡Dónde!!?”.
Selenia: “¡¡¡Acá!!!
¡¡¡Me tiene atrapada una especie de planta!!! ¡¡¡Ayudame!!!”.
Marcel: “¡¡¡Ahí
voy!!!”.
Corre hacia el lugar. Se oyen forcejeos,
gritos, golpes.
Marcel: (Apresurado).
“¡Vamos!”.
Corren hasta encontrar el pasillo central; pero
sólo el capitán bastonea, arrastrando a la astrónoma.
Selenia: “¡Nos
sigue! ¡¡¡Cuidado!!!”.
Siguen avanzando hacia el frente. Los tentáculos de la planta caen sobre los espectadores. Olor a bosque.
Selenia: (Tras clamar y al llegar frente al público). “¡Dispárale con tu bastón! ¡El mío se quedó en la planta!”.
Lo hace varias veces hasta que la planta grita y retira los tentáculos del público.
Marcel: “¿Estás
bien? Qué dura esa planta”.
Selenia: (Jadeando). “Gracias…
sos mi héroe… Ahora tenemos que encontrar a los demás”.
Marcel: (Avanzando hacia la derecha con Selenia). “Según el bastón, Lucho y Chatarrus están cerca”.
Lucho y Marcel se llaman al unísono al
encontrarse de espalda uno contra el otro.
Chatarrus: (Mientras se sorprenden). “Y, son cosas de ciegos: Estando uno al lado del otro, no
se encuentran”.
Puente musical.
El sonido de la selva desaparece. Los vientos
se hacen más intensos y, atrás del auditorio se oye el bramido de muchas aguas
que caen. Los actores caminan en rededor del escenario.
Lucho: “La
sonda está a [kilómetros] de distancia”.
Chatarrus: “Pero,
dejate de protestar, molesto”.
Lucho: “Mirá,
moco transistorizado, vos ya me tenés re podrido, y en cualquier momento te
convierto en un sol de noche”.
Chatarrus: “Y
vos, pedazo de bofe parlante. ¿Para qué cornos querés un sol de noche si no ves
un cuerno?”.
Se oyen bocanadas de viento.
Selenia: “Basta. Parecen una versión insoportable de Perdidos en el Espacio… ¿Sienten? Son
bocanadas de viento que soplan hacia abajo”.
Marcel: “Como si nos soplaran unos elefantes voladores”.
Lucho: (Al oírse una lluvia). “Y ahora nos están escupiendo”.
Cae una espuma sobre el público,
después del viento.
Chatarrus: “No… encima de ciegos, ignorantes. Las nubes en forma de
espirales se embudaron hacia arriba formando pequeños ciclones que causan las
bocanadas de viento y el extraño aguacero espumante. Pero no se preocupen,
porque adelante detecto una cueva, un perfecto refugio para ustedes”.
Golpetean las paredes y el suelo con sus
bastones, hasta hallar el lugar.
Selenia: “Es
acá. Entremos”.
Escena en la cueva: Es amortiguado el sonido de la tormenta. Los
personajes entran bastoneando paredes y suelo.
Lucho: (Frotándose).
“Acá vamos a estar sequitos”.
Chatarrus: “¿Gracias
a quién lo encontraron?”.
Lucho: (Reaccionando). “Vos
te vas a quedar haciendo guardia afuera. A ver si por esas casualidades te
oxidás y te dejás de romper un poco los cocos”.
Chatarrus: “Negativo.
Yo soy [impermeable], el óxido que tengo es a causa de cierto ingeniero que me
dejó arrumbado”.
Los personajes se acomodan en la cueva, menos
el robot, quien permanece afuera.
Lucho: “Estamos
de mal en peor… Encima esta lluvia… parece que me gargajeó una tribuna de
fútbol”.
Marcel: “Esto
no es coherente. Un transportador no puede funcionar tan mal. No es lógico.
Tiene que haber un saboteador”.
Lucho: “¿Qué
saboteador y ocho cuartos? Es esta tecnología que nos dio el ministerio de la
Tierra, que es una bosta”.
Selenia: “Si
es así lo puedes resolver, tú fuiste detective. ¿Te has podido comunicar con la
nave?”.
Marcel: “No”. (Activa su
comunicador). “Aquí grupo de exploración a
nave, ¿me escuchan? Contramaestre… Pabloc… Godofreda… Marga… Alguien…”. (Se oye estática en
todos los canales). “No, la tormenta de
este planeta produce mucha interferencia”.
Lucho: “¿Te
das cuenta? Se supone que esta porquería tiene que funcionar”.
Marcel: “Bueno.
Mejor descansemos un poco que mañana veremos qué hacemos”.
El ambiente de la tormenta aumenta de sonido
para marcar el final del acto.
La tormenta se amaina junto con los vientos.
Sólo se oye el sonido del agua que cae. Comienzan a resaltarse ronquidos en el
interior de la cueva.
Marcel: (Tras bostezar). “Cómo ronca este tipo, parece un oso en hibernación”. (Tantea el lugar). “¿Y
Selenia? ¿Dónde está Selenia? (Sale de la cueva). “Chatarrus, ¿todavía estás acá?”.
Chatarrus: “No,
encontré a la sonda y nos fuimos de parranda”.
Marcel: (Esperanzado). “¿Encontraste
la sonda?”.
Chatarrus: “No,
fue un chiste. El ministerio no borró mis protocolos humorísticos cuando me
reprogramó. Si vos fuiste detective, yo antes era un cerebro electrónico”.
Marcel: “¿No
viste a Selenia?”.
Chatarrus:
“¿Ver? Si estamos en un planeta oscuro, el noveno B de un sistema solar
perteneciente a una estrella negra; en el interior de una nebulosa ciega”.
Marcel: “Bueno,
dejate de hacer chistes malos y decime dónde está Selenia”.
Chatarrus: “Se
fue hacia delante. Seguí el localizador que hay en tu bastón y la vas a
encontrar”.
Marcel: “¿Hacia
donde se escucha esa catarata?”.
Chatarrus: “No
es una catarata, es un tipo de mar termal que, en lugar de olas, es alimentado
por géiseres”.
Bastoneando por el pasillo de la izquierda, el
capitán se encamina hacia el sonido de aguas. Comienza
a percibirse un aroma a aguas termales. Encuentra algo atrás del
público.
Marcel: “¿Y
esto?”.
(Se agacha). “Es la ropa de Selenia. Mhhh
mm…”.
Al acercarse al mar de géiseres, su sonido
aumenta. Entra en las aguas, el público entra con el, es
salpicado con gotas calientes, mientras el personaje vuelve hacia
delante.
Marcel: “Qué
calor que hace acá. ¡¡¡Selenia!!! Deben ser aguas termales”.
Selenia: (Frente al auditorio). “¡Acá estoy!”.
Marcel: “Te
encontré”.
Selenia: (Excitada). “Sí…
¿Te has dado cuenta? Tanto el planeta, su suelo como su agua, emiten calor;
pero la estrella de antienergía irradia frío”.
Marcel: “Al
revés que en cualquier parte… ¡Uh! Estás toda desnudita…”.
Selenia: (Seductora). “Sí,
¿Qué, tú te bañas vestido? Parece que no…”-
Marcel: “No…
estás toda suavecita”.
Selenia: “Bueno…
mejor vayamos a la orilla que acá hace un calor sofocante”.
Aumenta el sonido del mar, y luego baja para
volver a colocarse a espaldas del público.
Escena
en la playa
(transcurrido el tiempo), el capitán y la astrónoma se encuentran acostados
atrás del auditorio. Sonidos de arrumacos y suspiros.
Selenia: “Cómo
te gusta”.
Marcel: “Estuviste
deliciosa…”.
Selenia: “No
sabía que los terrícolas eran tan fogosos”.
Marcel: “¿Terrícolas?
¿Qué? ¿Sos extraterrestre?”.
Selenia: “¿No
lo sabías? Dame la mano”.
Marcel: “Tenés
antenitas… Con razón cuando el robot te conoció casi se tira un lance”.
Selenia: “¿No
te diste cuenta? Claro, la cabeza fue lo último que me tocaste. Aparte tengo la
piel y el pelo verde…”.
Marcel: “No
tenías sabor a kiwi”. (Se levanta y comienza a vestirse). “Mejor
vamos yendo”.
Selenia: (Vistiéndose). “¿Todavía
seguís creyendo que hay un saboteador? Para mí que es Lucho, él antes fue un
pirata espacial”.
Marcel: (Acordándose de algo). “Ah…”. (Activa su comunicador). “Aquí
grupo de exploración a nave. ¿Me escucha nave? ¿Me oye contramaestre?”.
Cambia de canales… unos segundos de estática…
Pabloc: (Por el intercomunicador). “Lo escucho capitán”.
Marcel: (Mientras caminan de regreso a la cueva). “¿Qué es lo que está pasando ahí, Pabloc?”.
Pabloc: “La
verdad, es que todavía no he encontrado ninguna explicación coherente. La
transportación los dividió y los trasladó fuera de la sonda. Hubo una tormenta
en esa zona, y hasta ahora recién pudimos comunicarnos. Sin embargo, todavía no
los tengo bien triangulados para transportarlos hacia la sonda. Para mí que hay
un saboteador, otra explicación yo no encuentro, o un virus en el sistema”.
Marcel: “Lo
primero, lo del virus parece lo más coherente. Revisá bien los relevos de
puenteo, y que la teniente mantenga su puesto en la sala de transportación.
¿Comprendió bien?”. (Esa pregunta la realiza con un particular énfasis).
Pabloc: (Tras una pausa). “Ah… sí… comprendo”.
Marcel: (Deteniéndose).
“Nos mantendremos en contacto”.
Lucho: “¿Qué
pasó?”.
Marcel:
“Pude comunicarme con la nave”.
Chatarrus: (Sugerente).
“No sólo [eso]…”.
Marcel: “Por
ahora seguiremos buscando la sonda. Después” …
Chatarrus: (Lo interrumpe). “Alerta, mis biosensores detectan la aproximación de unas
formas de vida: son bípedos, tienen la fisonomía de una hormiga”, (Comienzan a oírse
castañeteos por detrás del público). “y
usan largas antenas para guiarse que son el equivalente a sus bastones blancos”.
El sonido se hace envolvente, sumándose pasos.
Marcel: “Nos
rodean”.
Lucho: “Agáchense
todos, agáchense y juntémonos”.
Lo hacen.
Selenia: “Nos
están tocando con sus antenas”.
Le sucede lo mismo al público. La bióloga se
escabulle del grupo gateando.
Lucho: (Susurrándole en voz alta). “Vení para acá nena… Esta chica. ¡Vení para acá!”.
Selenia: “Sus
pies son como botines de fútbol. Sus piernas flacuchas al igual que sus brazos.
Chatarrus tiene razón, son como hormigas. En sus manos tienen cuatro dedos
terminados en bolitas. Tienen la cabeza grande y en forma de pera. Pinzas a los
costados de la boca. No tienen ojos. Son ciegos como nosotros”.
Chatarrus: (Chistando).
“¿Más ciegos?”.
Lucho: “Shhh…”.
Selenia: “Sus
antenas se elevan un poco, se abren en V y llegan hasta el suelo. Con ellas no
se pueden llevar por delante nada: ramas altas o rozarse a los costados. Sería
perfecto para nosotros hacer un casco con este sistema. Y terminan en unos
pompones cilíndricos que son como sus narices… pues respiran por ellas”.
Chatarrus: “Detecto
que son una forma de vida inteligente”. (El ingeniero le vuelve a chistar). “Pero, dejate de romper un poco los cocos, molesto”.
Selenia: “Sí…
y se comunican con un tipo de idioma morse… Quieren que nos paremos… y que los
sigamos”.
Lucho: “Ni
borracho”.
Chatarrus: “Pero
quedate, maricón”.
Marcel: “Vamos,
armemos un trencito”.
Lo hacen, y caminan en rededor del escenario,
rumbo al frente, entrando por la derecha.
Chatarrus: “Chucu
chucu chucu chucu, bu, Vuh… Chucu chucu chucu chucu…”.
Adelante comienza a oírse un sonido monstruoso,
como el de una gigantesca criatura comiendo, y a
sentirse un aroma a animal con un tinte ácido.
Lucho: “Pero,
cortala, papanatas”.
Chatarrus: “El capitán
dijo que armáramos un trencito; yo soy la locomotora. Aparte ¿qué boqueás? Se
supone que vos te ibas a quedar”.
Lucho: “Pero,
vos no boqueés, gil; prospecto de aspiradora” … (Le interrumpe un rugido. Todos se detienen). “¿Qué es eso?”.
Chatarrus: “Un
insectoide con patas de paquidermo, cubierto con un caparazón rectangular,
mandíbula de insecto y largas antenas como las de los nativos. Al parecer todos
los animales de este planeta de ciegos tienen esas largas antenas en lugar de
ojos”.
Selenia se espanta. Dos
grandes antenas terminadas en un amplio recipiente tocan las cabezas del
público y les soplan.
Chatarrus: “Los
nativos están subiendo por unas muescas que la criatura tiene en su caparazón”.
Selenia: (Adelantándoseles). “Quieren que subamos allí”.
Lucho: “Ni
mamado…”.
Marcel: (Comenzando a escalar). “Dale Lucho, no pasa nada”.
Chatarrus: (Acompañándolo). “El ingeniero tiene cuiqui…”.
Lucho: (Despotricando al unírseles). “Pero… ¿Qué boqueás?
Lata parlante”.
Selenia: (Mientras la criatura ruge y se levanta). “Nos estamos elevando”.
Haciendo cimbrar el piso y exhalando, la bestia
camina en rededor del público. Las exclamaciones de los actores se oyen a lo
alto.
Marcel: (Entusiasmado). “¡Qué
bueno está esto!”.
Se oye un largo rugido.
Lucho: (Algo asustado). “Mientras no nos morfe”.
Chatarrus: “¿Qué?
Si te llega a comer a vos se indigesta”.
Lucho: “Y
con vos se agarra el tétano”.
Selenia: “¡Ehí!
Basta de pelear y disfruten un poco el paseo, que está bueno”.
Marcel: “Es
como pasear en elefante”.
Traspaso musical.
Escena en el puente de la astronave.
Marga: (Operando furtivamente su consola). “Sí… con esto van a quedar varados para siempre ahí… Sí…”.
Pabloc: (Desde un insospechado rincón). “¡No!”.
Marga: (Asustada). “¡Ah!
Contramaestre… me asustó… No lo escuché entrar…”.
Pabloc: “¿Qué
está haciendo, teniente?”.
Marga: “Nada,
nada”.
Pabloc: (Apartándola de prepo). “¿Cómo nada? A ver, quítese, deme su audífono…”. (Se oye un teclear). “Usted estuvo manejando el sistema de transportación todo
este tiempo desde aquí”.
Marga: “No…
yo estuve manteniendo mi puesto como me lo indicó el capitán”.
Pabloc: “El
lector de pantalla no miente. Usted estableció un puenteo remoto con la sala de
transportación, enviando al grupo de exploración a esa misteriosa nave manejada
por robots, y después… Sí, sí, usted al final resultó ser una saboteadora”.
Marga: (Apartándose). “Sí,
y ahora ya no va a poder hacer nada”.
Pabloc: “Pero,
¿por qué?”.
Marga: (Resentida). “Porque
fui yo y un grupo de astronautas los que descubrimos primero este planeta de
materia oscura, y fuimos altamente entrenados para manejarnos en la oscuridad.
Pero no, tuvieron que darle la misión a un grupo de cieguitos. Pobrecitos los
cieguitos, que son marginados y hay que integrarlos a la sociedad”.
Pabloc: “Vos
sí que estás chiflada. Quedás arrestada. Ahora quedate quietita que te estoy
apuntando con un bastón”.
Marga: “No
seas tonto, Pabloc. Ayudame a que los demás se queden varados en ese planeta, y
a descomponer esta astronave, para que la nave robot nos remolque. Sólo te pido
eso. Nadie se va a dar cuenta. Después te puedo recomendar para que te den un
puesto en nuestra astronave. Estos ciegos no se van a dar cuenta de nada”.
Pabloc: (Ofendido). “Yo
también soy ciego, y me costó mucho obtener este puesto”.
La teniente dispara. Él se cubre y le responde.
Impactos, chispazos, cortos circuitos.
Marga: “¡Sos
un tonto Pabloc!”.
Más disparos, impactos y cortos.
Pabloc: “¡Calmate!”.
(Voz
seductora). “Podemos llegar a un arreglo”.
Marga: “Ahora
ya es tarde”.
El contramaestre clama y cae.
Marga: “Sí…”. (Se acerca, lo patea).
“Que desperdicio de hombre. Ahora podré
concluir con éxito mi misión”.
Interludio musical.
Rodeados por los nativos que castañetean, los
exploradores avanzan en formación, a pie por el planeta. Sopla un suave viento
como ambientación. Olor a ozono con tierra.
Lucho: “¿Y
ahora hasta dónde nos llevan?”.
Chatarrus: (Interrumpiendo su papel de infantil
locomotora). “Alguien que le cosa la boca a
ese molesto”.
Lucho: “A
vos te voy a sellar la boca, pero te la voy a soldar con autógena”.
Selenia: “Fue
increíble conocer a estos seres: Su complejo alfabeto braille, sus artísticas
casas labradas en la roca, hasta el más leve e insignificante detalle”.
Marcel: “Sí,
yo entré en una y no pude clasificar sus muebles de tan complicados que eran”.
Selenia: “Este
es un hallazgo sin precedentes. Las bolitas de sus dedos se abren como flores
en forma de antenas parabólicas, que les permiten un sobrenatural tacto,
pudiendo palpar objetos a grandes distancias. Así nos encontraron a nosotros e
hicieron esas miniaturas que tocamos”.
Marcel: “Eso
explica cómo pudieron hacer réplicas completas de los árboles y” … (Se interrumpe al
patear un objeto metálico). “¿Y esto?”.
Chatarrus: “La
sonda, ciego torpe. No me arruinés a mi futura cita”.
Lucho: (Agachándose). “A
ver…”.
(Activa sus comandos). “Creo que la puedo
programar para que nos regrese a la astronave”.
Marcel: “No,
es peligroso. Mi mininave ya está por llegar”.
Lucho: (Extrañado). “¿Cómo?”.
Marcel: “Adapté
el comunicador para poder operarla a control remoto, así nos viene a recoger.
Es de mi propiedad y conozco bien su funcionamiento. Nos podrá regresar a bordo
de la astronave”.
Lucho: “Pero,
¿por qué no nos avisaste?”.
Marcel: (Al oírse el descenso de una nave a espaldas
del público, a la derecha). “Ahí viene”.
El vehículo aterriza. El
público recibe una onda de calor a sus espaldas.
Marcel: “Vamos.
Algo está pasando en la astronave; Pabloc no me responde”.
Selenia: (Traduce al chasquear los dedos, comunicándose
con los nativos). “Ya nos vamos… Pero vamos a
volver… Hasta pronto”.
Lucho: (Mientras se levanta una exclusa y entran). “¿Pero por qué no nos informás de nada?”.
La
escena se traslada al interior de una pequeña nave espacial. Sonido de controles,
activación de comandos.
Chatarrus: “Porque
hay un saboteador, y vos sos el mayor sospechoso”.
Lucho: “¿Yo???”.
Marcel: “Sujétense
que vamos a despegar”.
Sonido de despegue. Mininave se eleva.
Lucho: “Si
yo soy su compañero, un tripulante más”.
Selenia: “Saliendo
de la estratósfera del planeta. Acercándonos a la astronave”.
Sonidos de impactos.
Lucho: (Sorprendido y exaltado). “¡Nos disparan desde la astronave!”.
Más impactos, sacudidas. Los personajes
exclaman y se ladean para dar dicho efecto.
Marcel: “¡Activaré
el antirradar!”.
Lucho: “Pero
dale… hasta que éste reacciona nos hacen pelota… este tipo también” … (Se superpone la voz
de la bióloga a partir de aquí). “¿Cómo
llegaste a ser capitán? ¿Por sorteo o por licitación? Qué lerdo que sos, nos
hicieron más agujeros que a un queso gruyer”.
Selenia: “Estamos
llegando al hangar”.
Zumbidos de láseres muy cerca que los pasan de
largo.
Marcel: “Ya
no nos detectan”.
(Se oye una alarma). “¿Ahora qué pasa?”.
Selenia: “¡El
tren de aterrizaje se dañó! ¡No responde!”.
Marcel:
“Entonces ¡cállense, sujétense y asegúrense!”.
La
escena cambia al hangar de la astronave, donde una alarma mayor suena. La mininave
colisiona, se arrastra y se detiene con un gran estruendo a la izquierda y a
espaldas del público… Se levanta la escotilla…
Lucho: “¡Uf!
¿Quién te enseñó a manejar, Chavón?”.
Chatarrus: “Si
es ciego, ¿qué esperabas?”.
Lucho: “Por
primera vez le doy la razón a este cacharro viejo”.
Chatarrus: “Yo
seré más viejo que vos, pero vos sos un gato negro”.
Selenia: “Bueno,
basta, que el capitán nos trajo a salvo”.
Lucho: “La
sacamos barata, dirás”.
Marga: (Entrando por adelante). “¿Qué pasa acá?”. (Se apaga la alarma. Permanece el leve sonido
de los motores). “Capitán, no lo esperaba”.
Marcel: “Tuve
que usar mi mininave personal porque hay un saboteador en esta astronave”.
Marga: “Sí,
ya lo sé, era el contramaestre. Lo descubrí manejando a control remoto los
sistemas de transportación desde el puente. Le disparé, lo herí; pero ahora no
lo encuentro”.
Pabloc: (Interrumpiendo y reduciendo a la teniente de
forma inesperada). “¡¡¡Mentira!!!”.
Marga: (Gritando y forcejeando). “¡¡Déjeme!! ¡Capitán, él es el saboteador! ¡Yo sé lo que le
digo!”.
Pabloc: “Mentira,
todo fue un vil ardid. El capitán ya sospechaba de vos, transmitiéndome en
código quién era la saboteadora cuando se comunicó conmigo”.
Chatarrus: “No
son tan tontos estos ciegos al final”.
Pabloc: “Sí,
me heriste; pero no de gravedad; y cuando te descuidaste me moví inaudiblemente
por la oscuridad, arreglando todos los desperfectos que vos causabas, esperando
esta oportunidad”.
Marcel: “¡Enciérrela
en una de las jaulas!”.
Marga: (Mientras
forcejea y es arrastrada hacia delante. Su voz se va perdiendo). “¡No! ¡No se
dan cuenta que nadie los quiere! ¡Que les dieron esta chatarra como nave! ¡Que
el ministerio de la Tierra los está usando como conejillos de india! ¡Y que
siempre les darán trabajos para ciegos! ¡Y que nunca los insertarán dignamente
en la sociedad!”.
Pabloc: “¡Callate
loca!”.
Selenia suspira. Melodía de intermedio.
Escena en la cubierta de carga de la Magoo 1. Aroma a animales con un toque de ácido. Se oye el
sonido de diferentes criaturas enjauladas. En el pasillo de la izquierda, la
alférez se encuentra pasando una aspiradora.
Godofreda: (Protestando). “Cómo
ensucian estos bichos… me llenan la nave de polvo, aparte de ese olor… Qué te
tiró de las patas. ¡Cállense un poco, bicharracos gigantes!”.
Marga: (En una de las jaulas, al fondo, sacudiéndola). “¡Sáquenme de acá!”.
Godofreda: “¡Callate
chirusa, que en bastantes problemas nos metiste!”.
Marga: (Riéndose).
“¡No lo van a lograr! ¡¡No lo van a lograr!!… ¡Ciegos de porquería!”…
Godofreda: (La interrumpe golpeando su jaula). “¡Eh, che!”.
Marga: (Aterrorizada). “¡No!
¡¿Qué hiciste?! Acá hay una tarántula gigante, ¡y la despertaste! (Se oye un chirrido, la
jaula se agita)¡¡¡Ay!!! ¡¡Sacame la pata de
ahí!!! ¡¡¡Ay ay ay ay!!!”.
Godofreda: “¡Eso
te pasa por chirusa!”.
Continúa aspirando mientras la teniente clama y
forcejea con la bestia. Entra el robot desde el fondo.
Chatarrus: (Seductor). “Hola”.
Godofreda: “¿Y
vos qué andás haciendo por acá?”.
Chatarrus: “¿Cómo
estás preciosa? Hoy te ves divina”.
Godofreda: (Conmovida). “Bueno,
gracias…”.
Chatarrus: “Se
te oye bien…”.
Godofreda: “Bueno…”.
Chatarrus: (Sugerente).
“Podríamos hacer algo juntos…”.
Godofreda: “Boh…
está bien que esté desesperada, pero no para tanto”.
Chatarrus: “A
vos no, jetona”.
Godofreda: “¡Ah!
¿Te referís a la aspiradora? Que te tiró de las patas, cacharro mal
reciclado…”.
Chatarrus: “¿Vamos?”.
Aspiradora: “Cómo
no, mi caballero metálico”.
Ambos se alejan hacia el fondo.
Godofreda: “Pero,
miralos vos a estos dos. Y vos escuchame bien, si podías manejarte sola, ¿por
qué todo este tiempo dejaste que lo hiciera yo? Me hubiese ahorrado un montón
de trabajo”.
Chatarrus: “¿Y
ella qué culpa tiene que vos estés chapada a la antigua?”.
Marcel: (Entrando desde el fondo). “Todos al puente de mando”.
Godofreda: “Capitán,
¿le parece a usted el comportamiento de este cacharro?”.
Chatarrus: “Vos
esperame en el depósito”.
Aspiradora: (Continuando camino). “Bueno”, hermoso.
Marga: (Agitada y completamente desesperada, moviendo
su jaula). “Sáquenme de aquí… sáquenme de
aquí…”.
Marcel: “¿Pusieron
a la prisionera con uno de los animales?”.
Godofreda: (Mientras avanzan hacia el puente). “¿Qué quiere si ya no hay lugar? Ustedes insisten con
recolectar especímenes de ese planeta…”.
Las compuertas se abren mal. La alférez se
interrumpe al llevárselas por delante.
Godofreda: “¡¡Qué
te tiró de las patas!!”.
Marcel: “¿Todavía
no arreglaron esas compuertas?… Pasemos por el costado”.
La
escena se traslada al puente, donde el resto de los personajes se encuentran
ocupando sus respectivos puestos.
Lucho: (Acercándose al lugar y colocando la
compuerta). “Soy ingeniero, no un mago”.
Chatarrus: “Mhhh…
Si mantenés a la nave como me mantuviste a mí…”.
Lucho: “Vos
seguila y vas a terminar en un desarmadero, junto con esta astronave de
porquería”.
(Se cierran las compuertas). “Ya está”.
Marcel: (Tomando su puesto). “Informes”.
Godofreda: “Ya
no hay lugar para guardar más nada. La comida y el agua se acabaron hace
tiempo. Menos mal que en ese planeta pudimos reabastecernos.”.
Marcel: “Ingeniero…”.
Lucho: (Resoplando).
“Es repetir siempre lo mismo”.
Marcel: “Sólo
quiero saber si podemos partir”.
Lucho: “No
pude calibrar el acelerador de takiones ni los censores de largo alcance”.
Pabloc: “Con
los propulsores magnéticos podemos salir de la zona ciega”.
Lucho: “Pero
yo no garantizo nada”.
Godofreda: “Ay,
¿y por qué no esperamos a que nos vengan a rescatar?”.
Lucho: “Porque
si hacemos eso, o dejamos que esa nave robot nos remolque, perdemos la
concesión y todo lo que vinimos haciendo hasta ahora será inútil”.
Chatarrus: “Al
fin se te activó el cerebro”.
Lucho: “Capitán,
desactive a esta cosa que ya no sirve para nada”.
Marcel: “Si
salimos de la zona ciega cumplimos con el contrato. Una vez allí podemos pedir
auxilio”.
Godofreda: “¿Está
seguro?”.
Marcel:
“Sí, estuve estudiando las cláusulas”.
Selenia: “Tendríamos
que haber llevado a uno de los seres inteligentes con nosotros”.
Marcel: “No,
si a nosotros porque somos ciegos muchas veces nos tratan como a bichos raros,
imaginate lo que harían con un extraterrestre que se parece a una hormiga y que
encima es no vidente… Lo meten adentro de un frasco gigante y le hacen
agujeritos en la tapa”.
Godofreda: “Tiene
razón”.
Marcel: “Contramaestre,
partamos”.
Sonidos de teclados. Se aceleran las máquinas.
Lucho: “Activando
propulsores”.
Sonidos correspondientes detrás del público.
Pabloc: “Saliendo
de la órbita del planeta”.
Godofreda: “Que
miedo…”.
Marcel: “Más
rápido… Más aceleración. Quiero salir de aquí lo más antes posible”.
Lucho: “Acelerando”.
Se empiezan a oír impactos junto con el zumbido
de láseres. El suelo vibra. Los rebasa una
nave que los hace temblar.
Godofreda: “¡¡¡Ay!!!
¡¡¡Qué te tiró de las patas!!! ¡¡Me muero!! ¡¡¡Me muero!!!”.
Pabloc: “¡Es
la nave robot!”.
El contramaestre recibe una descarga y cae con
convulsiones. El ingeniero corre a tomar su puesto, la bióloga a asistirlo.
Selenia: “Está
en chok”.
Marcel: “¡Activen
campos de fuerza! ¡Disparen! ¡Hagan algo!”.
Lucho: “¡Tengo
dos manos! ¿Quién te pensás que soy, el señor Espoc de Viaje a las Estrellas? ¡Vos te sentás ahí y das órdenes nomás!”.
Marcel: “¡Mi
consola no responde! ¡Tampoco la tuya! ¡Chatarrus, acoplate al sistema y tomá
el mando!”.
Chatarrus: “Afirmativo”. (Sonido de acople, de
escudo envolvente). “Campo de fuerza
activado”.
Marcel: (En medio de impactos ahogados). “¡Destruí esa astronave!”.
Godofreda: (Agitada). “Me
agarra un soponcio… que me viene… que ya me viene…”.
Pabloc: “Estoy
bien, estoy bien… Vuelvan a sus puestos”.
Disparan desde la Magoo, una explosión externa.
Chatarrus: “Objetivo
destruido. ¿Viste que sirvo más para lo que tu simiesca mente puede concebir,
ingeniero?”.
Lucho: (Volviendo a su puesto junto con Selenia). “Pero, callate, no te mandes la parte” …
Pabloc: (Interrumpiendo). “Saliendo de la zona ciega”.
Las estrellas aparecen en la
pantalla.
Los sorprende un desprendimiento que surge atrás del público, seguido por un
objeto que los rebasa. Se ve un tubo plateado en la
pantalla, alejándose con un fogonazo azul en su cara posterior.
Lucho: “¿Vio
eso capitán? Fue uno de los propulsores que se desprendió”.
Pabloc: “Por
milagro salimos a salvo”.
Marcel: “Sí…
ya puedo ver… lo logramos…”.
Godofreda: “Hay
Dios… hay Dios…”.
Lucho: “Y
vos dejá de boquear y fijate si podés hacer contacto con la Tierra para que nos
vengan a rescatar”.
Godofreda: (Tras unos segundos). “¡Sí! Ya respondieron al S.O.S. y ¡vienen en camino!”.
Todos juntos: (En algarabía y abrazos). “¡Lo logramos! ¡Salimos a salvo! ¡Obtuvimos la concesión!
¡Bien! ¡Ya ju!”.
Chatarrus: “¿Y
gracias a quién? A Chatarrus, a la máquina, al que salvó el día. ¿Qué hubiesen
hecho sin mí estos ciegos?”.
Todo vuelve a quedar a ciegas. Música final.
–CRÉDITOS–
Colección 'HISTORIAS'
|
Martinez Gabriel Edgardo
Dimensionautas: Los Intrépidos
Dimensionautas, Historias, Gama, Relatos Estelares - la ed - Buenos Aires el
autos, 2004
1 CDRM
ISBN 987-43-7957-X
1 Narrativa
Argentina. I. Título
CDD A863
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